Y escuchala dos veces a la semana
Te sorprenderá la delicadeza de la novedad gastada
Fresca, retumbante y agrandada
Nunca la perderás de tu carnada
De nuevo rompiendo lazos en manada
Solfeando con determinación murmurante
Escasos momentos de perfecta excitación
Te mantienen fino en estupenda admiración
En la madrugada recuerdas sonidos
Los cuales te despiertan melodías
En ellas te refugias en letra y tono
Hasta que el sueño te retumba el modo
Ya con cierta satisfacción y cansancio
Señuelo de la incitación insaciable
Eres presa de tu propia ambición natural
Discreta o indiscreta, desleal marioneta
Como una jugosa y tenue historieta
Retornas al banquito de la calle octava
El jueves en la misma montaña soleada
Te llevará en hombros a tu amada morada