Sunday, March 3, 2013
Alborozo
Es el final de las letras, de las palabras y respiros; el último rodeo de las últimas palabras de un libro, y te aferras al olor, como al color amarillento y tenue -te aferras a tus memorias para que nunca calle, para que nunca se aleje.
Y vuelve a correr el segundo que despide risas de nostalgia, es como para caer al vacío. Reconozco que se acerca -tus humanas manos en mis mejillas de exiliado ya me tocan la conciencia-. Por unas cuantas horas me entristece, luego, cuando parto, evito existir en lo más mínimo, ya que sé -sé muy bien- que en la distancia serán susurros míos, tan sólo míos -los que calle-, por los cuales aguardé y cobijé; por los cuales mimaré en la noche, en el día y mientras te siento en mis huesos de viento escalofriante y veloz. Serán míos, y lo único que me espera es cazarte en el aire húmedo del recuerdo. Qué bonito se sentirá.
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